Acostumbrado toda mi vida a escuchar el mar, estando en el Mediterráneo ya casi me había olvidado de eso. Pero hoy, he vuelto a escucharle, ha sentirle en la cara. Me di cuenta lo necesario que es este contacto, lo que me hacia falta, la abstracción que se puede lograr con algo tan sencillo. Y me di cuenta como añoro algunas veces el océano Pacifico.
1 comentario:
Si tanto lo echas de menos, ya sabes que puedes venir cuando quieras al Atlántico, que para ti siempre hay sitio... y también para tu brasileña!
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