
Muchas veces los partidos políticos, incluyendo aquellos por quienes hemos votado no cumplen las expectativas que hemos puesto en ellos. No por eso, según mi parecer, vamos a dejar de creer en los ideales políticos que hemos seguido y buscado.
Un ejemplo claro de cómo una idea e ideología política tienen un amplio espectro de matices lo podemos ver hoy por hoy en América latina, con una izquierda que parte desde Lula terminando en un extremo totalmente opuesto con Hugo Chavez.
Todos de una u otra forma buscan los ideales del socialismo, lo buscan de diferentes maneras, ninguna mas valida que la otra.
En la derecha los polos opuestos se dan también de la misma manera. Bush no es lo mismo que Sarkozy, ni este lo mismo que Merkel y esta a su ves tiene muy poco que ver con Berlusconi.
A donde quiero llegar con estas comparaciones. Primero, y puede parecer básico pero en tiempos de elecciones y de tanto populista suelto puede llevar a confusión. La derecha y la izquierda tienen diferencias fundamentales y no son lo mismo, por mucho que se quieran parecer.
Todos quieren el bienestar de la gente, pero de gente diferente, buscado con distintos métodos, distintas herramientas y diferentes caminos. He aquí la verdadera diferencia que muchas veces puede parecer sutil pero que no lo es.
Segundo no por que un personaje de la ideología que sea lo hace mal mis conceptos e ideales políticos van a cambiar. No dejare de ser socialista, democratacristiano, radical o republicano por que un personaje del partido lo ha hecho mal.
Mis convicciones por el método y la forma no van a cambiar a causa de una persona que las ha aplicado de mala manera. Las ideologías van mas allá de las personas, creo que no se pueden limitar al personaje de turno.
Con el crecimiento de la clase media, con el cambio de necesidades de la mayoría, poco a poco las ideas se confunden, casi siempre con intención por parte de los políticos, con el objetivo de desconcertar a la gente, creándole falsas expectativas que luego se transforman en decepción y frustración. Pero esta ya es una reflexión sobre los políticos, sobre sus capacidades y sus ambiciones publicas y personales que se entremezclan con el progreso y bienestar de una sociedad. Este tema quedara pendiente para otra oportunidad.
